¿Qué hacer en Palma de Mallorca en un día?

Si únicamente dispones de 24 horas para conocer la capital de Mallorca, te proponemos los mejores planes para que no te pierdas lo mejor de Palma. Eso sí, ya te advierto que vas a tenerlo muy difícil para ver en un día todo lo que esta ciudad tiene que ofrecerte.

La capital mallorquina es una ciudad que siempre ha mirado al mar, bien para protegerse de los pueblos invasores o bien para abastecerse de su principal sustento económico, la pesca, fuente de ingresos para numerosas familias palmesanas. Pasan los años, pero pocas cosas cambian: eso sí, ya han dejado atrás el hecho de considerar a los barcos que atracan en el puerto como enemigos, para verlos como amigos que llegan para compartir una experiencia única en el Mediterráneo.

¿Sabías que la isla de Cabrera pertenece administrativamente a Palma de Mallorca? Tranquilo, que esta isla no va a entrar dentro de nuestra guía de la ciudad.

Al entrar por la bahía de Palma, desde la proa de los buques se divisar algunos de sus principales atractivos turisticos, como la catedral gótica o el castillo de Bellver Dos muestras de por que, en 2015, fue elegida por el prestigioso periódico inglés The Times como la mejor ciudad del mundo por «su calidad de vida, el clima, el entorno y la facilidad de asimilación de los ciudadanos británicos».

La Seu, nombre con el que se conoce popularmente a la Catedral de Palma de Mallorca

Pero no son los únicos que la disfrutan ya que, cada año, alemanes, holandeses, italianos o rusos, entre otras muchas nacionalidades, deambulan por miles entre sus calles. Acogedora y servicial, Palma muestra con orgullo aquellos pasajes más hermosos de su historia. Hay tanto por ver que casi no da tiempo en un día. ¡Adelante!

De paseo por la orilla del mar

Al no ser una ciudad excesivamente grande, Palma se puede descubrir caminando. ¡Eso sí, será un día agotador! El Paseo Marítimo comienza nada más salir del puerto y llega hasta la catedral. Cuatro kilómetros para ver la diversidad de barcos atracados en sus muelles: desde los tradicionales llaüts (pequeña embarcación típica balear), hasta yates de lujo. Un abanico curioso el que ofrecen los pantalones de su Club Náutico Aqui se puede hacer un alto en el camino para tomar fuerzas en su restaurante, que cuenta con unas impresionantes vistas a la bahía.

Más adelante, Es Jonquet es uno de los lugares con más encanto de la ciudad. Este antiguo barrio de pesca dores, declarado Bien de Interés Cultural todavía conserva sus peculiares casas y sus molinos de viento. Caminar por sus empedradas calles es sumergirse en una época pasada, de pura tradición mediterránea Siguiendo este paseo se encuentra la Lonja, una de las primeras joyas del gótico de la ciudad. Construida por Guillem Sagrera entre 1420 y 1452. sus altos techos abovedados y su luminosidad apuntan a la prosperidad económica de Palma en aquella época. Su Arquitectura fue tomada como ejemplo para edificar la Lonja de Valencia.

De monumentos

Aunque solo tengas un día en Palma de Mallorca, debes ver la Catedral de la ciudad. Se trata de una Obra Maestra del gótico levantino, la catedral de Palma, conocida como La Seu, es una construcción de 1229 situada frente al mar que a lo largo de la historia, ha vivido varias remodelaciones (hasta Gaudí trabajo aquí desde 1904 hasta 1914). Por encima de todo destaca el rosetón central el más grande de este periodo. Y obligada es la visita al campanario y las terrazas superiores para disfrutar de una perspectiva privilegiada de la ciudad. Junto a la catedral está el palacio real de La Almudaina. Edificado sobre el alcázar árabe original construido en 1281, fue sede del reino  mallorquín durante el siglo XIV.

almudaina catedral palma mallorca
La Almudaina, a la izquierda, y la Catedral, a la derecha.

Por delante de ambos se extiende la muralla que protege la ciudad desde el tiempo de los romanos y hoy lugar de paseo con vistas al mar. El casco antiguo, de calles estrechas y empedradas que albergan auténticos tesoros, aparece sin darnos cuenta. Los Baños Árabes, símbolo de la época musulmana medieval, son un ejemplo, Se accede a ellos a través de un jardín señorial y solo conserva una sala central y otra anexa, con bóvedas de medio punto y paredes gruesas. El colofón a este paseo entre monumentos lo ponen la basílica menor de Sant Miquel construida en 1229, y la iglesia de Santa Eulalia del año 900, y en la que siglos después Jaime I fue coronado rey de Mallorca.

Dentro de la ciudad, pero alejados del centro turístico, hay dos espacios relevantes el museo de Es Baluard y el castillo de Bellver. El primero que abrió sus puertas en 2004, alberga el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo, con un fondo de más de 700 obras de artistas internacionales y de las islas Baleares. Además de las exposiciones, a lo largo del ano se programan diversas actividades culturales y educativas.

El castillo de Bellver construido en el siglo XIV por el siempre presente Jaime I que puede verse desde casi cualquier punto de Palma presume de ser una de las cuatro fortalezas con planta circular de Europa. En su interior, alza la vista y disfruta de tu alrededor.

De compras

Desde el Paseo Marítimo, a las faldas de la catedral, accedemos al paseo del Borne, considerado como la milla de oro palmesana, ya que las
grandes firmas se aglutinan entre árboles centenarios: Louis Vuitton, Bvlgari, Carolina Herrera, Twin-Set, Nicolas Joyeros o Tous son algunas de las marcas que pueblan sus aceras. Pero No solo de este paseo se alimentan las compras más interesantes. Tanto a su derecha -por la zona de San Nicolás-como a izquierda-por la calle Jaime I y alrededores se encuentran tiendas de decoración como Bazaar (Brossa, 17), Living Rialto (Sant Feliu, 3) o Viveca Palma (Sant Feliu, 17); con la moda más selecta para mascotas como Palma Dog (Tous I Maroto, S).

Si de algo puede presumir Palma es de conservar comercios emblemáticos, que han sabido aguantar el paso del tiempo y las crisis economicas, manteniendo el encanto de su particular historia. Algunos de los ejemplos más representativos son la Bomboneria La Pajarita (SanNicolás, 2), la jugueteria La Industrial (Pas d’en Quint, 8), el Colmado Santo Domingo (Santo Domingo, 1), Paraguas Palma (Jaime Ii, 22), la Merceria Angela (laimell, 33) y la Mimbreria Vidal (Corderia, 13).

Continuamos siguiendo a los viandantes por la calle Union (El Ganso, Bimba y Lola, Nice Things), hasta llegar a otra de las arterias comerciales más importantes: Jaime, Coloma Y San Miguel. La Cantidad de comercios abiertos en Jaime I hacen de esta zona en una de las más concurridas de Palma. Aquí Hallaremos desde deliciosos helados hechos a mano, hasta tiendas como Lacoste o Xinos. En La paralela Colom, las boutiques son más selectas, como la marca de moda italiana Farinelli, la zapateria Monge Shoes o la libreria Abacus. Atravesando la plaza Mayor llegamos hasta San Miguel, en la que destaca su variedad comercial desde la tienda Disney. La bombonería Lindt o las conocidas Desigual, Mango, Camper o Geox. Un sinfín de opciones para todos los públicos y bolsillos.

¿Dónde comer en Palma de Mallorca?

Si se pretende saborear la comida mallorquina, nada mejor que empezar por los dos restaurantes con estrella Michelin. El primero, Adrián Quetglas (Paseo Mallorca, 20), argentino de nacimiento pero de padre abuelos mallorquines, ha querido democratizar la alta cocina ofreciendo menús de excelente calidad-precio, con la fusión de culturas como ingrediente. El segundo, Simply Fosh (De la Missió, 7A), de Marc Bosh, el primer chef británico que ha conseguido este galardón en España. Su secreto: cocina creativa, moderna y mediterránea, aprovechando los productos locales, frescos y de temporada.

Entre los restaurantes más interesantes, Ola de Mar (Vicario Joaquin Fuster, 1), el Hotel Portixol (Sirena, 27), Petit Can Punta Port (Vicario Joaquín Fuster, 105), Cocco (Vicario Joaquín Fuster, 53), Assaona (Paseo Portixol, s/n), Alta Marea (De la Palmera, 11A), Izizi Nunnak (Vicari Joaquim Fuster, 73) y el Club Náutico de Es Portixol (Paseo Barceló i Mir, 2). En ellos hay todo tipo de delicias gastronómicas, destacando el pescado en todas sus acepciones.

Aquí También, los mercados tradicionales se han convertido en centros gastronómicos. En el Mercado de Santa Catalina, construido en 1920,
unto a los puestos de venta tradicional, se han instalado numerosos restaurantes siendo ahora una de las zonas de ocio más animadas y de cocina más internacional Así descubrimos Nuru (Annibal 11), Gin Burger (Pursiana, 18), Bros (Cotoner, 54), Zanzibar (Plaça de la Navegació, 17), Isaan Thai Cuisine (Pursiana, 14), La Fabrique (La Fabrica, 14) o Sa Fulla (Cotoner, 47). Otras dos interesantes propuestas gastronómicas son el Mercado de San Juan (l’Emperadriu Eugènia, 6) ubicado en un edificio modernista de principios del siglo XX, en el centro de S’Escorxador; y el Mercado 1930 (Avenida Gabriel Roca, 33), en el que se aglutinan propuestas diferentes, desde carnes y pescados hasta cocina mallorquina, japonesa o tailandesa.

De playa y atardeceres

bicicleta palma de mallorca
El paseo junto al mar es perfecto para un recorrido en bicicleta

Para los que prefieren un poco de sol y playa, en Can Pere Antoni pueden darse el último chapuzón del día. Una vez aquí, y ya alejándonos del centro histórico, comienza una zona poco transitada por los turistas, pero no por los mallorquines: Es Portixol y Es Molinar, repletas de sitios tranquilos para comer o tomar una copa, sin el agobio de otras más transitadas. Además, tiene un encanto especial porque sus casas han conservado la arquitectura de este área pesquera.

Para finalizar un más que recomendable paseo contemplando la puesta de sol, un capricho que conocen muy bien los residentes. Además, desde Es Molinar puedes recorrer la bahía sobre dos ruedas, gracias al carril bici que hay junto al mar. Una recomendación especial: llegar hasta cala Estancia y disfrutar del genuino Puro Beach (Pagell, 1), un enclave ideal y exclusivo para relajarse en su piscina, terraza, restaurante o spa. Un club donde se puede, y debe, culminar un día prácticamente perfecto.